LEVANTE-EMV
SERGIO GÓMEZ-XÀTIVA
FECHA: 3.08.2010
Enlace: La Canal paga menos por llevar su basura a Murcia que Enguera a Guadassuar.
EL CRUCE DE ACUSACIONES DE LOS ÚLTIMOS DÍAS PONE DE MANIFIESTO LAS DIFERENCIAS ENTRE AMBOS MODELOS
A Enguera le sale más caro depositar sus residuos en una planta situada a 40 kilómetros de distancia que a la Mancomunidad de La Canal hacerlo en una a más de 160. Esa es una de las conclusiones que se extraen de la guerra abierta entre ambas entidades, enfrentadas a raíz del cierre del vertedero ilegal que la empresa Liasur, que gestiona las basuras de La Canal, mantenía en el municipio de Enguera. Su alcalde, Santiago Arévalo, tras su clausura aprovechó para lanzar un órdago a sus homólogos circunscritos en la mancomunidad (de la que forman parte Anna, Chella, Navarrés, Bicorp, Quesa y Estubeny), a quienes acusó de irresponsabilidad por el vertido ilegal. Al parecer, la firma Liasur habría utilizado unos terrenos cercanos a Enguera como planta clandestina donde depositar momentáneamente los residuos antes de ser trasladados a Abanilla (Murcia), lugar definitivo de la basura.
De esta forma, el enfrentamiento ha abierto el debate sobre dos maneras de entender la gestión de los residuos. Enguera paga 11.000 euros al mes por conducir sus basuras hasta la planta situada en Guadassuar, donde la tasa por tonelada asciende a 60 euros, dada la sobreexplotación actual del vertedero. La mancomunidad, sin embargo, estimó hace meses que le era más rentable transportarlos a la planta murciana, donde llegan a pagar entre tres y cinco euros menos por kilo de residuos y, además, obtienen mayores facilidades de pago. “En Guadassuar te obligan a pagar por adelantado. Aquí, sin embargo, permiten hacerlo con 90 días de retraso, con lo que además de abaratar costes, resulta más ventajoso”, asegura Pablo Seguí, presidente de la mancomunidad. A la mayor rentabilidad también contribuye el hecho de que el servicio de gestión de residuos se organiza de manera mancomunada. Así, se utiliza el mismo camión de la basura para recoger los residuos de seis municipios.
En ese sentido, el edil de Urbanismo de Enguera, José Simón, insinuó ayer que la mancomunidad, al no pagar por adelantado, no se preocupa lo que debiera por a dónde van a parar los residuos. Una postura que Seguí califica de “demagógica”. Ambos también discrepan ante las características del vertedero clausurado en Enguera. Aunque Simón asegura que los residuos pasaban “hasta dos días en la planta”, antes de ser conducidos a Murcia, Seguí lo niega: “Tenemos la palabra de la empresa de que la basura no hacía noche allí”, zanja.
A la confrontación contribuye el hecho de que los alcaldes pertenecientes a la mancomunidad han manifestado en varias ocasiones su rechazo al macrovertedero aprobado hace unos meses en Llanera, y que acogerá la basura de las comarcas centrales.
DOMINGO, 8 DE AGOSTO.
SALIDA: RÍO SECO DEL CAMPELLO.
RECORRIDO: POR EL PASEO.
HORA: 20:30 H.
LA ORGANIZACIÓN ANUNCIA LA ASISTENCIA DE AMENIZACIÓN POR UNA PEQUEÑA BANDA DE MÚSICA PERO EL PLATO FUERTE VENDRÁ DE LA MANO DE LA MISMA CANTANDO EN FORMA DE PARODIAS.
Una representación de la Plantaforma No al Macroabocador de Llanera dará su respaldo y apoyo a la manifestación.
La coordinadora de las partidas rurales de Alicante, Ecologistas en Acción y Salvem Fontcalent han hecho público hoy que el pasado 18 de mayo presentaron una denuncia en las dependencias del SEPRONA por el vertido masivo de residuos sin tratar en el vertedero municipal de Fontcalent. En su denuncia, que apoyan en documentos gráficos y escritos, explican que la planta de Fontcalent, gestionada por la mercantil INUSA, está recibiendo residuos muy por encima de sus posibilidades reales de tratamiento. Añaden que ello está produciendo graves perjuicios para la salud pública por la generación de intensos olores y molestias que afectan a varias partidas rurales de Alicante (Rebolledo, La Alcoraya, Fontcalent,…) y que en ocasiones afectan también a barrios de la ciudad de Alicante como Ciudad de Asís o Florida-Portazgo, e incluso a términos municipales vecinos como Sant Vicent del Raspeig.
En la denuncia los tres colectivos apuntan que los hechos denunciados pueden ser constitutivos de un delito contra los recursos naturales y el medio ambiente, con el agravante de existir posible riesgo grave para la salud de las personas, así como de un delito de prevaricación al autorizarse la entrada de residuos que se sabe que no van a poder tratarse adecuadamente al superarse ampliamente la capacidad de tratamiento de las instalaciones de la planta de Fontcalent.
A lo largo del texto de la denuncia vecinos y ecologistas señalan que en 2007 entraron a la planta de Fontcalent 336.000 toneladas externas al plan zonal XVI, y que en 2010 se prevé que entren a la planta 312.000 toneladas ajenas a la ciudad de Alicante, cuando la autorización ambiental integrada de la planta, de marzo de 2007, establece un vertido medio anual de 150.000 toneladas. Señalan también que el vertido directo de residuos sin tratar está prohibido por la legislación europea, estatal y autonómica de residuos, unos residuos que esas mismas leyes obligan a gestionar sin perjudicar al medio ambiente y sin provocar incomodidades o riesgos para la salud humana.
Finalmente, CACPRA, Ecologistas en Acción y Salvem Fontcalent esperan que su denuncia sea trasladada a la Fiscalía de la Audiencia Provincial de modo que en sede judicial se valore la posible comisión de unos presuntos delitos asociados a la mala gestión de los residuos en la planta de Fontcalent, una mala gestión que está provocando graves problemas a los vecinos residentes en el entorno de la planta.
COORDINADORA DE ASOCIACIONES Y COLECTIVOS DE LAS PARTIDAS RURALES DE ALICANTE (CACPRA)
ECOLOGISTES EN ACCIÓ DEL PAÍS VALENCIA
PLATAFORMA “SALVEM FONTCALENT”
Enlace: Vertido de residuos sin tratar en Fontcalent. Ecologistes en Acció Alacant
Publicación: Eco-Portal.net
Cada tipo de pilas tiene al menos dos metales presentes en dos formas químicas diferentes, como metales puros y como óxidos. Por lo tanto, aunque no todas las pilas son iguales ni tienen la misma peligrosidad, toda pila que tiene alta concentración de metales tiene que ser considerada como elemento de cuidado.
El peligro que producen las pilas que se desechan es uno de los temas prioritarios en la agenda de los ecologistas urbanos. Ya que la pila es un elemento que contiene diferentes metales en su composición como mercurio (la mayoría de las pilas botón, pilas alcalinas y de óxido de plata) o cadmio (pilas recargables), aunque también son preocupantes otros metales como el manganeso, níquel y cinc.
Cada tipo de pilas tiene al menos dos metales presentes en dos formas químicas diferentes, como metales puros y como óxidos. Por lo tanto, aunque no todas las pilas son iguales ni tienen la misma peligrosidad, toda pila que tiene alta concentración de metales tiene que ser considerada como elemento de cuidado.
Las pilas nos facilitan el uso de muchos de los aparatos que necesitamos en nuestra vida diaria, pero una vez agotadas, normalmente, se descartan con el resto de los residuos, por lo que terminan en basurales o rellenos sanitarios, pudiendo quedar expuestas a incendios y a reacciones químicas incontroladas que afectan las napas de agua, el suelo y el aire.
Si se acumulan en los vertederos, con el paso del tiempo, las pilas pierden la carcasa y se vierte su contenido, compuesto principalmente por metales pesados como el Mercurio y el Cadmio, el Cinc. Estos metales, infiltrados desde el vertedero, acabarán contaminando las aguas subterráneas y el suelo y con ello se introducirán en las cadenas alimentarias naturales, de las que se nutre el ser humano.
Si se incineran, las emanaciones resultantes darán lugar a elementos tóxicos volátiles, contaminando el aire.
Podemos tomar como ejemplo el mercurio presente en la composición de las pilas. Esta sustancia se oxida mezclada con la basura y se libera al ambiente. Este metal y varios de sus compuestos, son bastante insolubles, por lo que podrían quedar relativamente inmovilizados en tierra o depositado en el fondo de ríos y lagos. Sin embargo los microorganismos presentes en estos ecosistemas, lo pueden transformar en metil-mercurio de mayor toxicidad y movilidad ambiental. Esta sustancia orgánica, a diferencia del mercurio inorgánico, atraviesa fácilmente las membranas celulares dado que es liposoluble y por lo tanto una vez que ingresa en la cadena alimentaria, a través de los herbívoros y peces, contamina rápidamente cada eslabón y se va concentrando, al igual que el DDT. El resultado es que cuando llega al hombre, tope de la cadena alimentaria, puede haberse concentrado varias veces y resultar letal, ya que se acumula sobre todo en la médula ósea y en el cerebro, dañando a mediano y largo plazo los tejidos cerebrales y el sistema nervioso central. El mercurio también tiene la posibilidad, de acuerdo a las condiciones ambientales, de pasar a una forma volátil y distribuirse ampliamente, aumentando los riesgos que ocasiona.
Lo ideal sería La recogida selectiva de las pilas usadas en contenedores específicos y su tratamiento adecuado constituyen la solución más lógica y más respetuosa con el ambiente. Una vez recogidas, las pilas se llevan a una planta de reciclaje donde se segregan y se separa los metales peligrosos del resto de materiales que constituyen la pila. El proceso requiere la trituración de la pila, la cual se introducen en un destilador que se calienta hasta la temperatura adecuada. La condensación posterior permite la obtención de metales con un grado de pureza superior al 96%.
De la trituración de las pilas normales se obtiene escoria férrica y no férrica, papel, plástico y polvo de pila. Pero, lamentablemente, existen pocas plantas de reciclado de pilas ya que el proceso utilizado requiere un elevado consumo de energía y los tratamientos posteriores para recobrar el resto de componentes exigen una elevada inversión económica no siempre recuperable.
En el país las posibilidades quedan acotadas a la utilización de los rellenos de seguridad y al empleo de las técnicas de inmovilización de pilas: vitrificación, cementación y ceramización. Con estos métodos, a la larga, lo único que hacemos con estos procesos es aislar el elemento pero el compuesto sigue estando, por lo que se convierte en un pasivo ambiental.
Muchas de las campañas de recolección de pilas que se realizan todos los años en la Argentina corresponden a iniciativas de organizaciones intermedias y al interés de los particulares que se organizan porque reconocen que las pilas son altamente nocivas. Quienes lo hagan deben ser concientes que están manipulando residuos peligrosos y que el efecto potencial negativo de las pilas se multiplica cuando se encuentran concentradas en grandes cantidades. Por lo tanto, los expertos aconsejan no juntar pilas si no se sabe que se hará con ellas más tarde.
En definitiva, que podemos hacer nosotros como ciudadanos con las pilas:
-No juntar pilas porque se concentran los riesgos.
- No mezclar las pilas nuevas con las usadas porque se reduce la vida útil de ambas.
- Utilizar preferentemente artefactos conectados a la red eléctrica.
- No tirar las pilas a la cloaca, ya que finalmente llegan al río y podrían contaminar el agua. En ausencia de red cloacal, la contaminación afectaría las napas.
- No quemar ningún tipo de pilas ni baterías.
- No dejar las pilas al alcance de los niños.
- No utilizar aparatos a pilas cuando pueden ser reemplazados por otros.
La solución total para este problema no existe. Un conjunto de medidas concordantes entre sí, puede mitigarlo. Mientras se avanza en que los que producen lo hagan sustentablemente, es decir dando también soluciones a los problemas que producen sus productos una vez usados, por nosotros, los usuarios, NO les brindemos la solución. Colaboremos en mitigar el potencial daño al hábitat pero presionemos con leyes que obliguen a que las soluciones y las tecnologías las brinden los que están lucrando con productos que saben que NO son inocuos para el ambiente.
* Cristian Frers.
Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social.
El proper dissabte 24 de juliol tindrà lloc al barri del Raval de Xàtiva la segona edició de l’Aplec comarcal de la Costera. La II Trobada de Col•lectius Socials de La Costera ve carregada d’activitats, enguany en format de només un dia. Després de l’èxit de la primera edició que va tindre lloc a Barxeta, i on va haver actuacions del tarragoní Josep Romeu i dels mariners Skalissai com a principal atractiu, i en les taules redones de la qual va participar tots els col•lectius de defensa del territori de la comarca amb alguns convidats com membres del Partit del Golf de Carcaixent, arriba aquest dissabte la segona edició.
Al matí, s’obrirà la jornada amb un minitorneig de futbet contra el Macroabocador de Llanera, i on participaran joves de tota la comarca. Serà a les 10h a la pista del barri. Les inscripcions ja poden fer-se al correu costeraviva@gmail.com. A la vesprada es continuaran les activitats amb una fireta d’associacions de la comarca, on podran portar el seu material i explicar als assistents què fan i perquè. El punt fort de la vesprada arribarà a les 18.30h, quan començarà una xerrada de la prestigiosa profesora i economista Elena Idoate, del Seminari d’Economia Crítica “Taifa”, que parlarà des d’un punt de vista dels treballadors, els que més la patim, de la crisi econòmica. En acabant, a les 20h hi haurà una mostra de cultura popular on està previst, a falta de confirmar les colles, que hi haja danses, castellers i colles de dolçainers i tabaleters.
En acabant hi haurà un sopar popular on poden participar tots els assistents. Els grups de gent que tinguen pensat assistir i volen sopar del menjar que allí prepararem és millor que envien un correu a costeraviva@gmail.com. A les 23h començarà la música amb popular cantautor de Torrent, Pau Alabajos. Al torrentí el seguiran el grup de Banyeres Inèrcia, que presentaran el seu primer disc a La Costera a ritme de rock-grunge. La nit es tancarà amb el grup de La Costera Skalingrad, que farà ballar els més joves a ritme d’ska i punk per concloure una gran jornada.
Més informació en La Costera Viva